El calor favorece la relajación: una toalla caliente sobre los pies durante unos quince minutos mejora la sensación de bienestar. Elevar las piernas, mover los pies lentamente o estirarse suavemente estando sentado favorece la circulación y aumenta la sensación de ligereza. La regularidad es clave.
Nutrición: Apoyo discreto pero necesario.
Una dieta rica en verduras de hoja verde, frutas de colores, pescado azul, frutos secos y semillas contribuye a una buena circulación. Reducir el consumo de alimentos azucarados o ultraprocesados ayuda a disminuir la sensación de pesadez. Una hidratación adecuada y un sueño reparador complementan estos hábitos beneficiosos.