Salud intestinal: Gracias a su fibra y alto contenido en agua, favorece la regularidad intestinal y el buen funcionamiento del intestino.
Sistema cardiovascular: Su alto contenido en potasio ayuda a mantener una presión arterial saludable.
Huesos y sistema nervioso: La vitamina K contribuye a la salud ósea, mientras que el magnesio favorece el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Efecto antioxidante: Contiene compuestos naturales que ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación.
Hidratación y desintoxicación: Su alto contenido en agua y minerales también la hace útil en dietas desintoxicantes.
Cómo prepararlo para optimizar sus propiedades.
La forma ideal de conservar sus nutrientes es cocinándola al vapor o con un poco de agua. Las hojas tiernas se pueden comer crudas, mientras que los tallos más gruesos son perfectos escaldados y luego guisados. Es un ingrediente versátil, ideal para sopas, rellenos, guarniciones o asados ligeros.
Aunque generalmente se tolera bien, quienes padecen cálculos de oxalato o toman anticoagulantes deben consumirla con moderación. Lo ideal es elegir hojas frescas y firmes, sin manchas amarillas, y utilizarlas de inmediato.